Notas

Estrés y caída del cabello en niños

Estrés y caída de pelo, un combo frecuente en chicos que están sobreexigidos

Los pediatras reciben cada vez más consultas. El no disponer de tiempo para jugar, enemigo de la salud.

 

De lunes a viernes no tienen espacio para jugar, ni tiempo libre en casa. Los chicos asisten a la escuela desde la 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde y de ahí se van a clases de hockey, fútbol, tenis, francés o guitarra. Tener una agenda completa ya se instaló como algo normal en la vida diaria de los más pequeños. Sin embargo, esta sobrecarga de actividades puede causarles problemas de salud. Pediatras y psicólogos infantiles advierten que por el estrés es cada vez más común ver en el consultorio chicos que sufren de pérdida de pelo (alopecia), una afección que suele ser propia de los adultos.

“En la práctica vemos un aumento de las consultas por la caída del pelo. En su mayoría son niños que van a doble escolaridad, realizan varios deportes y tienen mucha exigencia del colegio y sus padres”, le dijo a PERFIL María Valeria Angles, coordinadora del área de Dermatología Pediátrica del Hospital Italiano. 

Por su parte, Carla Castro, jefa de Dermatología Infantil del Hospital Universitario Austral, señaló que “es común recibir en la consulta por chicos que llegan con alopecia areata después de haber pasado un episodio de estrés: desde la separación de sus padres a cosas sencillas como tener un examen o mucha tarea. Son formas que ellos tiene de manifestar que algo les está pasando”, señaló.

La alopecia areata se caracteriza por la pérdida de pelo en forma de parches en el cuero cabelludo. Afecta por igual a hombres y mujeres y pueda aparecer a cualquier edad, aunque es común que el primer episodio se dé durante la niñez. Se trata de una enfermedad autoinmune (el cuerpo ataca y destruye por error el tejido corporal sano), cuyas causas aún se desconocen. “Casi siempre hay un antecedente familiar y el estrés actúa como gatillo”, explicó Angles.

 

Problema. Para Silvia Morici, psiconalista y miembro del Comité de Salud Mental y Familia de la Sociedad Argentina de Pediatría, “la infancia ha dejado de ser el momento del juego y de la libertad de crear, para convertirse en una etapa de capacitación precoz. Esta sobreexigencia no deja a los chicos indemnes. Los niños expresan a través de somatizaciones, como cefaleas, dolores de estómago, de espalda y caída del pelo este exceso de esfuerzo requerido a sus recursos madurativos que están en desarrollo”.

Según diversos estudios, el hecho de que el estrés emocional pueda ser precipitante de la alopecia areata se explica porque en una situación de tensión el cerebro libera una hormona llamada adrenocorticotropa (ACTH), que podría acelerar la caída del cabello. ¿Cómo revertir esta situación?  ¿Cuándo se debe consultar al médico? Para los especialistas, siempre que hay caída del pelo se debe hablar con el pediatra, ya que él es quien podrá constatar si se trata o no de un problema serio.

Una vez que el niño llega a la consulta, se le realizan diversos estudios para descartar otras enfermedades como anemia o diabetes. Luego, se inicia un tratamiento con corticoides y/o minoxidil y, en los casos que se requiera, también se aconseja iniciar una terapia familiar. “En general, buscamos frenar esa caída y que aparezca pelo nuevo. El pronóstico en la mayoría de los casos es bueno; hay chicos que responden muy rápido al tratamiento y otros tardan más tiempo”, dijo Castro.

Además, es importante comprender la vulnerabilidad de los niños en determinadas etapas de la vida y no abrumarlos con demasiadas actividades, ni presionarlos con altas expectativas difíciles de cumplir. “No se debe privar a un niño de tiempo libre para jugar. La infancia se define a través del juego y si no les damos tiempo para esto les estamos ‘robando’ su infancia, los estamos expropiando de experiencias de vida fundantes para la constitución de su subjetividad”, concluyó la psicopedagoga Gabriela Dueñas.

 

¿Adultos en miniatura?

La sobreexigencia en los niños se devela como un mal del posmodernismo. Chicos que no tienen tiempo de ocio y padres que no tienen tiempo para dedicar a sus hijos. “Estamos tratando a los chicos como si fueran adultos en miniatura”, advirtió la psicopedagoga Gabriela Dueñas, integrante del ForumADD.  “Se somete a los niños desde muy temprana edad a rutinas que no son saludables para ellos, al punto de que estamos viendo tanto en el espacio clínico como en las escuelas que muchos comienzan a presentar afecciones de tipo somáticas que antes sólo se veían en la población de adultos: presión alta, dolor de cabeza por tensión, alteraciones del sueño y afecciones en la piel”, alertó la experta.  Para la psicoanalista Silvia Morici, “los padres de la generación que va entre los 25 y 40 años, de nivel socioeconómico medio y medio alto, se encuentran abrumados por la competitividad del mercado productivo. Es así como depositan en los hijos excesivas expectativas de éxito y, en lugar de sostener sus infancias a través del espacio del juego, la recreación, y el tiempo libre, les exigen eficiencia y responsabilidad a través del exceso de actividades extraescolares”. Las especialistas coincidieron en que es importante que los padres elijan una escuela de acuerdo a las necesidades de los chicos y escuchen qué actividades quieren hacer sus hijos. Pero sin abrumarlos con mandatos externo

 

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